Si Dios ha muerto, entonces todo vale. Si Dios ha muerto, ¿cuál es la práctica espiritual que debemos seguir? -Porque sí, somos seres espirituales con necesidad de entrenamiento espiritual diario, igual que el físico-. Si Dios ha muerto, la moral y la ética son materia de debate. ¿No te parece tremendamente peligroso? Si Dios ha muerto, nada tiene sentido y todo es relativo. Entonces ¿por qué no corromperse? Bueno, claro, a este punto ni siquiera sabemos qué es la corrupción en el ser humano, pero y entonces...¿cómo vas a dirigir tu vida y a tomar decisiones si no sabes cuando estás delante de una tentación que te aparta de la virtud? Aunque claro, si Dios ha muerto, ¿qué es tentación y qué es virtud? Así podría seguir infinitamente en una espiral de relativismo moral que no conduce absolutamente a ninguna parte más que a debates fútiles entre todólogos que ni siquiera saben conducir su propia vida de forma ejemplar. Porque perdona pero sí, para poder opinar debes ser ejemplar, como mínimo, en el campo de la opinión. Y esto es muy grave. El ejemplo ya no es más una vara de medir la autoridad de las personas. Porque antes, el filósofo o el observante de la ley espiritual debía vivir en el ejemplo y en la virtud para poder mantener su cuerpo, su mente y su alma puras para Ver y Guiar a la comunidad hacia el bien colectivo (que es la suma del bien individual). ¿Pero hoy? ¿Has visto lo que hay hoy? Y, bueno, no todo acaba con la muerte de Dios. Ahora hay que sumar la libertad de expresión en los medios de desinformación masiva. Libertad de expresión como derecho individual ejercido en la esfera privada, por supuesto. Pero la democratización de la libertad de expresión en el ágora -la esfera pública- (es decir, que todo el mundo indistintamente pueda decir cualquier cosa) es una barbaridad. En el ágora hablaban unos pocos y comprometidos con la verdad. Ser filósofo era una especialidad, así como el guerrero o el mercader o el artesano, ... no todo el mundo podía ocupar el lugar del otro, no eran reemplazables. Porque cada uno era Maestro y sabio en lo suyo. De verdad. Pero como todo vale y como Dios ha muerto, no hay examen de conciencia sobre lo que se dice en voz alta en la esfera pública. Total, nadie les está observando y cuando mueran se esfumarán completamente del universo sin dejar rastro, ¿verdad? ¿Para qué respetar la verdad y el rigor entonces?
Pero es que aún hay algo que debemos sumar a todo este sinsentido. El símbolo religioso -y aquí me quiero referir al de la sociedad occidental- está completamente tomado por instituciones corruptas que hacen de todo menos observar a Dios. Y para aquella persona que necesita encontrar respuesta espiritual para salir del relativismo y el nihilismo de una vida vacía marcada por objetivos materiales, el camino está cerrado. Porque le es imposible acercarse a la simbología sagrada o al libro sagrado. El rechazo es frontal porque no se cree en los representantes de esa espiritualidad. Ni en su narrativa. Así que ¿a dónde se recurre? ¿Quién nos está esperando con los brazos abiertos para darnos ese consuelo espiritual? El New Age.
Y en la caída de "Dios no existe" sigue el "todo es energía y vibración" que sigue con "yo soy un ser creador". Magia y Superstición se vuelven nuestros ídolos. Porque ojo, sí, todo eso es cierto pero si decides no creer en la guía del Padre que te ama y te sostiene, ya puedes dedicar tu vida al estudio de las herramientas antes de creer ciegamente en ellas y decir que "tú ves", "tu sientes", "a ti te vibra". ¿Ves, sientes y te vibra el qué? ¿Cómo puedes pensar que disciernes entre lo que ves y lo que quieres ver sin hacerte sabio y maestro de las herramientas primero? Porque al New Age le falta rigor, discernimiento, humildad. (Y hablo desde la experiencia). Fíjate cómo están las cosas que soy astróloga védica y lo oculto porque me da vergüenza en lo que se ha convertido la astrología. En el poco rigor y en la mentira con que se practica.
Pero aquí nos encontramos. Entre el relativismo moral del todo vale y la consecuente idolatría al dios dinero o, como Narciso, a nuestra propia imagen. Entre la espiritualidad secuestrada por la religión dogmática, cínica y corrupta. Y entre un New Age que nos sobreinforma erróneamente y nos pone al alcance herramientas poderosas y peligrosas sin estudio ni rigor llevándonos a la práctica de magia negra sin saberlo.
¿Dónde te encuentras tú?

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